Adán y Eva
Según las creencias tanto judía, como cristiana y musulmana, fueron los primeros seres humanos.
Versión revisada
Adán y Eva
Según las creencias judía, cristiana y musulmana, Adán y Eva fueron los primeros seres humanos.
Bueno... esto dicho muy a groso modo, porque si el hombre y la mujer tardaron tanto en llegar a ser lo que hoy dice la ciencia, pues eso: muy a groso modo. Dejemos otras historias para otros trabajos; ahora se trata de Adán y Eva.
Adán y Eva, o lo que es lo mismo, el primer hombre y la primera mujer que poblaron la Tierra. Y ya para ser los primeros, bien que la pifiaron —según la Biblia—, porque aún estamos pagando sus más o menos problemillas con la manzanita de las narices y sus coitos no reconocidos (según los de intención resabiada y poco o nada creyentes).
Tampoco es para ponerse así. Tenemos el Quijote, que según muchos es la guía para ser un hombre de honor y buena conducta. De los que se reían de él por sus quijotadas, no quiero ni hablar, ya que nuestro querido Quijote, al fin y al cabo, era el único cuerdo. Pero esa es otra historia que tocaremos en su momento.
Adán y Eva fueron hechos por Dios (Yahvé en el judaísmo y Alá en el islam). Esto ocurrió el sexto día de la creación. También esto es, digamos, un poco —o un mucho— a groso modo, pero sigamos, que la historia promete...
Según la Biblia y el Corán, Adán fue creado primero. Y el pobre se aburría tanto que hasta Dios, parece, se puso a llorar. Ya desde entonces empezaron los caprichos, que siguen hasta nuestros días... pero esa también es otra historia.
El caso es que Dios, al verlo solo, decidió que necesitaba una compañera. Así nació Eva, creada a partir de una costilla del hombre. Lo de Cher es otra cosa: ella se la quitó en una clínica, que no quería deberle nada a los hombres.
Y los hijos de Adán y Eva... ¡ay, los hijos! Ya estamos con la misma cantinela que sigue hasta nuestros días: celos, envidias, avaricias. Y así, toma que dale, la cabra sigue engordando.
Los primeros hijos fueron Caín y Abel —un Caín y un Abel que ya se las traían—. Y por si no bastara con lo de los “papaitos” y la manzana dentro y fuera, vino luego Set, para complicar aún más la cosa.
Y parece que, ya puestos, tuvieron más hijos e hijas, a los que no se les adjudica ni nombre. O no se recuerdan muy bien, porque los tres primeros ya fastidiaron bastante la historia. Así que nombre, ninguno. Ni falta que les hace.
No pretendemos herir la sensibilidad de nadie. La fe es sagrada y debe ser respetada. Así la respetamos. Pero Dios nos creó con una mente que a veces usamos para divertirnos, buscando tres pies al gato.
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