lunes, 11 de febrero de 2019

Vacaciones Rivera Maya por Navidad


Este año vacaciones en Rivera Maya ¿Por que?, fácil, no se si el próximo año en verano, podre hacer vacaciones. En el trabajo dieron de baja a varios compañeros y si yo llego al verano, quizás a lo mejor me toca hacer, en vez de descanso, trabajar más duro para poner al día lo que otros tendrían que hacer en las siguientes fechas.
Es lo que le contaba a mi amiga María Antonia cuando hacia una búsqueda online para encontrar un pasaje a la Rivera Maya con todo incluido ya que la economía no es muy pomposa y no quiero salirme del presupuesto que no es mucho, pero me han dicho otros compañeros que ya lo hicieron, que si hacer reserva así y te abstienes a ello, se puede hacer con unos gastos que serian más o menos los que tendría si me quedara. Por supuesto me voy solo ya que mis relaciones con Pepa Pereira, van como la pera, una vez gordas y otras estrechas.
Me da igual lo que diga la Pepa Pereira, ya que me tiene hasta la pera. Se ve que quiere matrimonio y no están los tiempos para ese tipo de aventura.
Pues me da que no se lo va a tomar bien.
Me da igual.
¿Y si te deja?
No caerá esa breaba.
Pues el otro día vi como Medio polvo le tiraba los tejos.
Bendito sea Medio polvo si me la quita de encima.
Mira Sor Juana, yo me voy estas navidades a la Rivera Maya.
!Anda que te zurzan.
Ya te digo.

La Carta (versión editada)

Mi deliciosa criatura:

Cuando me hablas del amor que sientes por mí, mi corazón salta de alegría.
Cuando me dices que mi recuerdo es tu constante, mi alma se inunda de pasión por ti.
Cuando escucho tu voz, te siento tan cerca que me dan ganas de tomarte en mis brazos.
Cuando pronuncias mi nombre con esa manera pícara que solo tú sabes, todo mi ser te responde.
Cuando me hablas de una vida juntos, mi conciencia respira paz y satisfacción.
Cuando me dices que siempre serás solo mía, siento que mi tesoro es el más caudaloso del mundo.
Cuando sueño que voy a ser tuyo, me siento en la gloria.

Nunca me sentí más dividido en mis sistemas, y sin embargo tan unido por ti.
Mi cuerpo y mi sentir están aquí, sostenidos por el peso de la masa,
pero mi mente y mis emociones están allá, contigo.

Cuando paseo por plazas, avenidas y calles, lo hago partido en dos.
Y es necesario que me llamen la atención,
porque tal es la concentración que pongo en la mente al verte
que no me doy cuenta por dónde voy.
Muchas veces he de rectificar, por haber pasado el destino.
Miro en derredor… ¡jajajajaja! Me río… y caigo.

Cariño: me siento un hombre nuevo.
No sé si mejor o peor, pero nuevo.

Tus correos, cada día más lindos, y tú, cada vez más guapa,
según las fotografías que me mandas.
Sueño con el encuentro, pero no me pongo paupérrimo,
porque quiero que sea como ha de ser:
amor por amor, tacto a tacto,
para dejar que los cuerpos hablen el dialecto que les dimane.
Por eso, nada prometo,
pero sí deseo y necesito… para estar completo.

Un cuerpo puede no ser nada;
dos cuerpos sí pueden ser uno. Y un todo.

TE QUIERO.
—A pocos metros de allí...

—¡Pepe! ¿Dónde está el niño?

—Deja en paz al niño, mujer, que el niño ya mea en pared.

—Tú siempre con tus quijotadas.
Cuando te pregunto por el niño es porque se está haciendo hombrecito,
y me preocupa cuando lo veo pensativo y cabizbajo.

—Está bien, mujer, lo que tú digas… pero creo que te preocupas por nada.

—Claro, ahora resulta que un hijo es nada…

(Pepe, susurrando para sí mismo)
—Esta mujer, siempre con los cuentos sin contar.
¡Pues no ha visto que el niño ha recibido una carta! ¡Ah, mujeres!

No hay comentarios:

Publicar un comentario