lunes, 11 de febrero de 2019

Cuentos sin contar, Menuda pesadilla

Cuentos sin contar, Menuda pesadilla

Perteneciente a cuentos sin contar, Menuda pesadilla, Lo que es la vida

Ahora mas que nunca creo en que una fuerza superior a la nuestra ha hecho que nos conozcamos. Te cuento.........


El Domingo, uno cualquiera, estaba pleno de satisfacción ya que pensaba que tu decidieras ser fiel y di gracias a Dios.


El Lunes, ayer pase el día deseoso de hoy por que nos comunicábamos y aunque fue mucho el trabajo, todo paso mas o menos bien, termine a las muy pasadas las 12 h de la noche y sin saber por que de repente me siento triste, y tus recuerdos los sentí muy confusos, mi mente volaba a la tuya, o ¿Era la tuya la que me reclamaba con fuerzas?


Sin saber muy bien por que lo hacia, saque tus fotos y las puse en el panel y tocando tus labios con mis dedos te preguntaba ¿que quieres mi vida? y tu sonrisa picara me confundió y mi mente me castigo con unas imágenes terribles. Tu yacías en un lecho haciendo sexo, no amor, con alguien sin rostro, pero se supone, cosas de los sueños, que solo lo harías por cumplir con una palabra dada y mentalmente escuchaba que decías.............!! Perdóname yo te quiero a ti y esto solo es para quedar a cero, desde ahora te seré fiel!!
Mi corazón se puso triste ¿Como no? cualquier corazón entristecería. Al rato por fin la sensatez empiezo a aparecer y me odie por dejar que unos celos infundados pudieran conmigo.
Ahora comprendo que coincide con la hora en la que me dices que por fin decidisteis contarme la verdad. Gracias, sigo confuso.
Tu mente y la mía estaban tan conectada que sentí tu tristeza y la transforme en una pesadilla. Ahora me doy de tortas simbólicas.
Por fin me tranquilice un poco y decidí escribirte una tierna carta de amor, para cuando llegaras vieras que te había tenido en mi recuerdo a cada instante, y me puse a confeccionar ese comienzo que ves al principio, es como quisiera tenerte pera pedirte perdón por mis malos pensamientos.
¿Te das cuenta mi tesoro dañado? Mi ángel ahora triste, es como me gustaría tenerte. Tonterías de enamorado.
Ahora, tu cabeza en mi pecho, mano izquierda tocando tu mentón, derecha acariciando tu nuca y cabeza, mis labios en tu frente susurrando......Tranquila mi amor, no pasa nada, y llegar ha hacértelo saber con tiernos besos en tus deseados labios y recordarte esto que como un preludio ya te mande días antes, como si ya supiera que algo podría pasar receloso de que te pidieras esos análisis.
Vuelve a leerlo, en el me ratifico TE QUIERO, nada ha cambiado, TE QUIERO lo mismo, quizás mas. y le pediré a Dios que la enfermedad nos una ya que en la salud no pudo ser.


Cariño, por mas que busco el poema que ya te mande y al que me refiero, no lo encuentro, pero es posible que tu si te acuerdes, terminaba diciendo
SI HAY QUE LUCHAR LA VIDA, LA LUCHAREMOS.

Versión revisada:

Cuentos sin contar — Menuda pesadilla
Lo que es la vida...

Ahora, más que nunca, creo que una fuerza superior ha querido que nos conociéramos. Te cuento...

El domingo —uno cualquiera— me sentía pleno, satisfecho. Pensaba que habías decidido ser fiel, y le di gracias a Dios.

El lunes, ayer, pasé el día deseando que llegara hoy, porque íbamos a comunicarnos. Aunque tuve mucho trabajo, todo fue más o menos bien. Terminé pasada la medianoche, y sin saber por qué, de repente me sentí triste. Tus recuerdos llegaron confusos; mi mente volaba hacia la tuya... o ¿era tu mente la que me reclamaba con fuerza?

Sin saber muy bien por qué lo hacía, saqué tus fotos y las puse en el panel. Al tocar con los dedos tus labios en una de ellas, te pregunté en voz baja:
—¿Qué quieres, mi vida?

Tu sonrisa pícara, esa que tanto me confunde, volvió a aparecer en mi mente. Entonces, como castigo, llegaron imágenes terribles: tú, en un lecho, haciendo sexo —no amor— con alguien sin rostro. En el sueño, entendía que solo lo hacías por cumplir una palabra dada. Y mentalmente te oía decir:
—Perdóname, yo te quiero a ti. Esto es solo para quedar a cero. Desde ahora, te seré fiel.

Mi corazón se entristeció, ¿cómo no? Cualquier corazón lo haría.
Poco después, la sensatez empezó a asomar y me odié por dejarme arrastrar por unos celos infundados.

Ahora comprendo que esa confusión coincidió con el momento en que decidiste contarme la verdad. Gracias. Sigo confuso, sí, pero te agradezco la sinceridad.

Tus pensamientos y los míos estaban tan conectados que sentí tu tristeza y la transformé en pesadilla. Ahora me doy de tortas simbólicas.

Cuando por fin me tranquilicé, decidí escribirte una carta de amor —esta misma— para que al llegar vieras que te tenía presente a cada instante. Empecé con ese inicio que lees arriba... es como quisiera tenerte aquí, para pedirte perdón por mis malos pensamientos.

¿Te das cuenta, mi tesoro herido? Mi ángel ahora triste… así es como me gustaría tenerte:
Tu cabeza en mi pecho, mi mano izquierda tocando suavemente tu mentón, la derecha acariciando tu nuca. Mis labios sobre tu frente, susurrándote:
—Tranquila, mi amor… no pasa nada.

Y luego, que lo supieras también con mis besos, dulces, en tus labios deseados.
Y recordarte lo que ya te había mandado días antes, como si supiera que algo podría pasar, temeroso de esos análisis.

Vuelve a leerlo, ese poema. Me reafirmo: TE QUIERO.
Nada ha cambiado. TE QUIERO, igual o quizá más.

Le pediré a Dios que esta enfermedad nos una, ya que en la salud no pudo ser.

Cariño… he buscado el poema que te envié, pero no lo encuentro. Quizás tú sí lo recuerdes. Terminaba diciendo:

"Si hay que luchar la vida... la lucharemos."


No hay comentarios:

Publicar un comentario