lunes, 11 de febrero de 2019

Un soplo de viento

En el interior todo era silencio, quizás un poco de desorden.
De repente un soplo de viento que entraba por el balcón principal, tiro al suelo una nota que estaba en la mesa del comedor, escrita a modo de poema o reflexión. En la nota se podía leer.
Soy un ave que camina con las plumas pagadas.
Con los colores que me dan cualquier barra de pintar.
Nadie me da nada, todo lo tengo que pagar.
Seguiré por mi camino de tiniebla y soledad.
Persiguiendo mi camino y el dirá cuando parar.
Donde nadie tiene nada y todo se tiene que pagar.
Feliz lo pago caro cruel sociedad.
Feliz lo pago caro gente sin piedad.
Que no saben ver claro ni en la más clara claridad.
¿Esto que narices quiere decir?, esta escrito por el, esta es su firma. Comento el jefe dirigiéndose al que se suponía era el más amigo del desaparecido.
No lo se jefe, confieso que últimamente estaba un poco pensativo, incluso un día le pregunte si le sucedía algo y solo me dijo.....
Hoy he hecho una petición.
Ah sí, seguro que le has rezado al santo de turno que te toque la lotería ¿No?.
¿Y que te contesto?.
Pues nada, se sonrió y me dijo.
Nada, vamos a tomar una cerveza. El resto ni me acuerdo, supongo que las mismas tonterías de costumbre, que si mira aquí, que como esta el tiempo, nada en particular que recuerde.

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