jueves, 7 de febrero de 2019

Archivador de pensamiento


Archivador de pensamiento

Todos tenemos nuestro Archivador de pensamiento, y lo normal es tener varios compartimientos, incluso con su propio cuarto trastero hasta se cree que algunos han conseguido poner una caja fuerte del ¿olvido?, con sus interrogantes de apertura.

El Archivador de pensamiento es intimo, personal y libre, que cuanto más se ocupa, más espacio tiene, es influenciable por la captación del afán de archivar tanto para el bien como para el mal, tiene su propio juez, que eres tu, un defensor tu, y no busque un divulgador en primicia solo puedes ser tu y tu eres el mejor mediador para utilizar tus pensamientos incluso haciendo mezclas de distintas estanterías del archivador, que en algunos casos son verdaderas obras del arte del teatro.
No en todos los caso, pero la mayoría vemos, escuchamos y tomamos precepción de los hechos y inmediatamente archivamos, hay veces que algo se atasca y es que no tenemos seguro a que estante pertenece, ¿Es alarmante? ¿Pertenece al bien o al mal? Algo ha llamado tu atención porque si fuese un cotidiano ya lo tendrías en estante de "ni me acuerdo".
Es admirable cuando empleamos el Archivador de pensamiento para actividades como la re producción de un paisaje o una obra de arte o, para recrearnos de vivencias que nos fueron gratas. Gracias a los recuerdos podemos revivir tiempos pasados que pueden ser buenos o malos, pero prefiero pensar que los no gratos se suelen disipar más que aquellos que nos proporcionaron elevados momentos de felicidad. 

Archivador de pensamiento (versión revisada)

Todos tenemos nuestro Archivador de pensamiento. Lo habitual es que contenga varios compartimentos, incluso un cuarto trastero. Se dice que algunos han logrado instalar hasta una caja fuerte del ¿olvido?, con sus propios interrogantes como combinación de apertura.

El Archivador de pensamiento es íntimo, personal y libre. Cuanto más se utiliza, más espacio parece tener. Es influenciable por el afán de archivar —tanto lo bueno como lo malo— y cuenta con su propio juez: tú. También con un defensor: tú. No necesita un divulgador exclusivo, porque solo tú puedes ocupar ese rol. Eres el mejor mediador para gestionar tus pensamientos, incluso cuando mezclas contenidos de distintas estanterías del archivador, que a veces se convierten en auténticas escenas teatrales.

No siempre, pero en la mayoría de los casos, vemos, escuchamos y captamos percepciones de la realidad que inmediatamente archivamos. Sin embargo, a veces algo se atasca. ¿Por qué? Porque no sabemos a qué estante pertenece. ¿Es preocupante? ¿Va al archivo del bien o del mal? Algo ha llamado tu atención; si no, ya estaría guardado en el estante de “ni me acuerdo”.

Es admirable cuando empleamos el Archivador de pensamiento para actividades como la recreación de un paisaje, la evocación de una obra de arte o el simple placer de revivir vivencias gratas. Gracias a los recuerdos, podemos regresar a tiempos pasados, que pueden ser buenos o malos, aunque prefiero pensar que los no gratos tienden a disiparse más que aquellos que nos regalaron elevados momentos de felicidad.

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